La conocí el año pasado durante las fiestas de navidad, durante las cuales se encarga de atender un puesto en los “chiringuitos” que se montan cada año en Gran Vía. Satoko nos dejó una fuerte impresión a mi novia y a mi por lo cuidadosa que era, tratándolo todo con una delicadeza que raras veces he visto y atendiéndonos como ya quisiera cualquier otra tienda. Nos explicó bastantes cosas sobre la procedencia y el uso de los productos que tenía, lo cual nos encantó teniendo en cuenta lo que nos gusta la cultura japonesa.
Hemos comprado ya varias veces en su puesto y recomiendo a cualquiera que al menos se pase a visitarla y a ojear lo que tiene que ofrecer en uno de los puestos que más merece la pena de toda la calle. Encontrareis sobretodo artículos de decoración como bandejas, pergaminos, incienso con varios aromas, farolillos… casi todos, por no decir todos, de procedencia japonesa. Mención especial a las camisetas que vendía el año pasado decoradas por ella misma y los pergaminos (y marcapáginas) en los que puedes encargarle a Satoko un nombre escrito en japonés al estilo tradicional, no es lo típico que se ve en cualquier puesto, ya lo vereis.
Este año nos sorprendió que cuando le encargamos un pergamino con el nombre de una amiga como regalo, Satoko nos preguntó si queríamos que pusiese su sello (con su nombre en rojo, lo ponía siempre). Supongo que algún cliente sin tener ni idea de lo que era le dijo que solo quería el nombre. Nos sentó bastante mal pensar que alguién le había pedido eso, y esperamos que siga poniendo su sello, como autora que es de todo lo artesanal que vende (que no es poco).
Aquí os dejo una foto.

Esta entrada está dedicada a Kadowaki Satoko, una de las personas más agradables que conozco, y a quién espero poder ver otro año en Zaragoza. De momento nos conformamos con el correo electrónico.